Lo siento.
Los dos sabíamos que esto tenía que terminar antes o después.
Los dos eramos conscientes de que el final estaba tan cerca, ¿pero tan cerca?.
Ninguno hizo nada por ayudar al otro.
Tu maldito recordatorio cada mañana. Yo, puntual y con la mayor ilusión te buscaba y tu nada. Nunca una buena palabra.
Que diferente hace un año. Cuando sólo sabías decirme cosas bonitas.
Pero ahora...
Lo siento, pero te tengo que hacer callar.
Entre sollozos, le quita las pilas a la báscula digital parlante del baño.