lunes, 2 de mayo de 2011

Pabras.

De pequeño me enseñaron a llamar a las cosas por su nombre. Era fácil, al pan se le llamaba pan; al vino, vino.

Lo dificil llega cuando uno crece y no puede llamar cretino al cretino y hasta esta mal visto llamar al que mata, asesino.

PD: porque la democracia son votos y no disparos. NO A LA GUERRA, NO A LA PENA DE MUERTE, SI AL JUICIO Y AL DIÁLOGO.

4 comentarios:

  1. Muy bien dicho, Rufino: magníficas lecciones de democracia nos dan los exportadores de democracia a hostias

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  2. Se puede decir más alto pero no más claro.
    Opino igual.

    Un saludo indio

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