"Perdona que te moleste. Sé, más bien supongo, que estás ocupado y no tienes un segundo pero ponte en mi lugar, hazte una idea de mi situación. Yo no tengo nada, no voy a ninguna parte. No tengo trabajo y simplemente la necesito para sobrevivir. ¿Me prestas tu ayuda?."
Le miré de arriba a abajo, se trataba de un señor perfectamente trajeado, con unos zapatos muy limpios y recién afeitado. No entendía que hace ese hombre pidiendo en la calle así que me paré, mitad por curiosidad, parte por no saber que hacer.
Se me quedó mirando fijamente. Le sonreí nervioso.
"Gracias y perdona. Ahora puedo continuar."
Y se fue.